Mostrando entradas con la etiqueta Dinamarca. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Dinamarca. Mostrar todas las entradas

lunes, 7 de octubre de 2013

Bron|Broen y el remake perfecto

 
SPOILERS de la primera temporada de Bron|Broen y The Bridge 

La semana pasada FX emitió la season finale de The Bridge, remake de la célebre serie sueco-danesa Bron|Broen, y el balance parece ser bastante positivo. Aunque para ello ha habido que abstraerse de la versión europea: el tanteo norteamericano, protagonizado por Diane Kruger y Demian Bichir, no alcanza la sutilidad de la original en personajes y en el conflicto cultural, que esta vez se traslada a la frontera entre México y Estados Unidos, pero pule aristas de la trama criminal y consigue distanciarse con su propio espíritu. Aún así, lo de perfecto del titular no se refiere tanto al remake en sí (no manejo yo criterios absolutos para decir si un retoño catódico es mejor que su padre) sino a la genial materia prima de Bron|Broen, que dio pie a un discurso sociocultural muy jugoso sobre los países del Bienestar y muy susceptible de 'adopción'. Vamos, que esto es una oda a la serie pionera (su segunda temporada se estrenó hace unas semanas, de nuevo por todo lo alto), la de Saga Norén y Martin Rohde, que a mí me gusta mucho más. Bron|Broen, coproducción entre Suecia y Dinamarca, creada por Hans Rosenfeldt y Björn Stein (Underworld) en 2011, es seguro la mejor ficción europea de los últimos años, y está claro que su tirón contemporáneo no pasó desapercibido. Los estadounidenses no han sido los únicos en animarse con su whodunit fronterizo; está por llegar The Tunnel, entre Francia e Inglaterra.

¡Pero cuidado con la remakeabilidad de Bron|Broen! Es cierto que ese retrato crítico del drama de la frontera puede dar para buenos calcos, pero es imposible que las segundonas conserven toda la chicha por el camino. Al fin y al cabo, Bron|Broen es un formato genuinamente europeo, Europa sobre Europa, y la mirada norteamericana de The Bridge sobre espaldas mojadas, el narcotráfico y las muertes de Juárez no dejará de parecernos algo forzada y sobre todo menos actual si no logramos abstraernos de la original. La serie abre con la aparición de un cadáver en el puente de Oresund, entre Suecia y Dinamarca, y la investigación tras ese asesino social, que expone un sangriento decálogo a lo Seven de las pifias administrativas de ambos países (la segunda entrega apunta a la educación y el bullying), la corrupción policial y política y la hipocresía social. Bron|Broen fue un bombazo por bordar el noir, género en que los nórdicos han creado escuela (de Stieg Larsson y la saga Millennium a la ficción danesa Forbrydelsen), y pulir sus formas para clavar la crisis de la democracia en el Viejo Continente, el choque entre dos sociedades muy parecidas, las más desarrolladas del mundo. ¿Conseguirá The Tunnel recuperar el espíritu 'continental' de Bron|Broen? Por lo pronto la versión franco-inglesa, con Clémence Poésy (Gossip Girl), Stephen Dillane (Juego de Tronos) y el Eurotunel como escenario, ha resucitado el hype en la franquicia.

Y eso que The Bridge no se lo ha montado tan mal como remake, o al menos ha hecho la mejor serie posible con el enorme salto cultural al que se enfrentaba. Más allá de cuestiones argumentales como que tarde lo suyo en distanciarse de la original (insisto, existe un riesgo insalvable de aburrirse viendo el remake de algo que se ha visto) o que los personajes sean un tanto más artificiales (Sonya Cross, a cargo de Diane Kruger, es una versión pobre y menos sugerente de Saga Norén), The Bridge acaba encontrando su propia serie, una muy notable, en los últimos episodios. La 'villanización' de Marco Ruiz (Demian Bichir) después de que el criminal del puente, el amigo al que traicionó años atrás, asesine a su hijo (un desarrollo que también pinta más interesante en el Martin Rohde de la segunda temporada de la europea) y la incursión de la pareja protagonista en el peliagudo genocidio femenino de Ciudad Juárez serán los caminos particulares de The Bridge en su aventura norteamericana sin Bron|Broen de la mano. Ponerse a comparar un remake de su original no deja de ser un tanto absurdo, sí (la adaptación cultural ha de ser y será diferente), pero es curioso ver cómo la industria europea va una vez por delante, en calidad y en discurso contemporáneo, y cómo es la yanqui la que busca su buena historia. Hasta poder hablar más, mejor o peor, de The Bridge, disfrutemos de la ventaja con el regreso de Bron|Broen.

jueves, 20 de junio de 2013

Los momentos de la temporada


Casi con más ganas que tristeza nos despedimos del curso televisivo 2012/2013. Ahora que han acabado las series de temporada, que aquellas más tardías rematan sus últimos capítulos y que la tanda catódica estival está a punto de estallar, entonamos el 'hasta la vista' con un clásico veraniego y algún que otro spoiler. Los momentos de una mala temporada, sobre todo para las networks, y en que los estrenos –excepto los de los nuevos agentes de producción, House of Cards y Orphan Black por delante– brillan por su ausencia allí donde triunfan las ficciones veteranas. ¿Cambio de paradigma televisivo? 
  • No un momento, sino muchos. Mención especial merecen dos series como Orphan Black y Banshee, de las desconocidas BBC America y Cinemax. Buenos personajes y dos de las tramas mejor desarrolladas del año en ficciones que son puro entretenimiento de calidad, de dos plataformas, además, que cumplen donde las networks han fallado.
  • Amy Jellicoe y su dilema vital al ritmo del Court & Spark de Joni Mitchell. La segunda y última temporada de Enlightened no dejó ni un capítulo por debajo del sobresaliente. Me quedo con esa escena en que el personaje de Laura Dern debe elegir entre la incertidumbre del cambio o la seguridad de lo que deseó. 
  • Otro final de berrinche y arrancones de pelo. La quinta y última temporada de Fringe no fue la mejor, pero sí la más emocionante para las que ya nos olíamos el pastel. Las luces de la ciudad se apagan cuando Olivia Dunham se enfrenta por fin al hombre que mató a su hija.
  • ¿Se resolvería la TSNR entre Freddie y Bel y The Hour? Parece que nunca lo sabremos, a no ser que se confirme que habrá un capítulo más para dejar a los indecisos contentos. El último capítulo de la ficción británica es uno de los clímax mejor conseguidos de la temporada.
  • Para algunos cansino, pero sin duda un imprescindible del año. Por muy duros y sangrientos que sean, los últimos minutos de Las lluvias de Castamere son una de las escenas mejor planificadas de 2012/2013. La coronación definitiva de Juego de Tronos.
  • Carrie y Brody, de nuevo cara a cara, con cámaras y esposas de por medio. Q&A, el quinto capítulo de la segunda temporada de Homeland, directo a los Emmy. Una maravilla de guión e interpretación antes de que la entrega se perdiera entre giros y giros.
  • Bonus-track: Bron/Broen. Aunque el gran noir sueco danés se estrenó en 2011, la temporada que se despide ha sido la de su reconocimiento definitivo. Bron/Broen es un peaje ineludible para los verdaderos amantes de la buena televisión. ¡Vivan Noren y Rohde!

martes, 7 de mayo de 2013

La miniserie (III). La prometedora Europa


Gracias a los dioses catódicos que series como Crematorio o Bron/Broen impiden que otras como Mi gitana sean el único rastro de la miniserie en la Europa continental. Después de la excelente producción británica y el mainstream norteamericano, analizamos en la tercera parte del especial esta dinámica en el resto de países del Viejo Continente, mucho más particular. Por desgracia, su industria televisiva continúa sometida a la cada vez menos estricta dictadura de lo estrictamente occidental; por suerte, el no poder hacer frente a grandísimas empresas en el mercado les obliga a probar nuevas fórmulas que, en el 'peor' de los casos, acaban siendo miniseries por defecto, series de una sola temporada. Un riesgo heredado de los transgresores hermanos ingleses que exploran casi exclusivamente las plataformas privadas del continente, tanto en lo referente a la inversión, animada en ocasiones por la coproducción internacional, como en el testeo de formatos, géneros y discursos, desde las adaptaciones de Los pilares de la tierra o Laberinto a las más contemporáneas Les Revenants o Falcón. Enfrente, ficciones de cadenas generalistas menos arriesgadas, que tiran de convenciones más desgastadas y que a veces caen en el amarillismo, desde las revisiones históricas al biopic rosa del Mediaset español. 

Es imposible hablar de la miniserie europea sin mencionar una y otra vez series de los últimos años como Crematorio, una radiografía de las implicaciones sociales y culturales de la corrupción cañí; la sueco-danesa Bron/Broen, retitulada The Bridge para su exportación y los remakes que están por llegar, una imprescindible del noir con pullitas a la crisis del Estado del Bienestar; o Les Revenants, una reformulación muy 'a la francesa' del genero zombi, adaptación de la película de 2004 del mismo título, que se ha hecho con una segunda temporada. Miniseries sintomáticas de los caminos de la producción televisiva en la Europa continental, que van del discurso local a un formato muy occidental. Entre ellos, el know-how de lo privado y de la coproducción internacional, liderada a veces por Estados Unidos –el ejemplo de Canal +, líder creadora de Crematorio, Falcón y Les Revenants–; que adaptan fenómenos populares en una apuesta clara por el entretenimiento –las adaptaciones en coproducción de Los Pilares de la Tierra y Un mundo sin fin, de Ken Follet, o Laberinto, de Kate Mosse–; o que ponen en forma géneros muy puros pero con mucha miga sociocultural al respecto de la crisis de la democracia –la gran Bron/Broen y el actualísimo género negro nórdico–.

España, sin que sirva de precedente, tiene una producción de miniserie cada vez más prolífica, aunque no nos extraña que pueda ser de lo más vergonzoso del globo. Más allá de ¿Qué fue de Jorge Sanz?, un formato muy realista de comedia; Crematorio, basada en una novela de Rafael Chirbes; y Falcón, adaptación en coproducción de la saga literaria de Robert Wilson, las tres de Canal +, estas ficciones suelen tropezar en la misma piedra que el resto. Una de las dinámicas más perversas es la del biopic rosa, una fórmula amarillista que 'ficciona' la vida de famosos para rellenar horas y horas de parrilla –Mi gitana, sobre Isabel Pantoja, es su paradigma–. Por suerte, aún quedan ejemplares decentes en la televisión nacional en abierto: la anterior TVE y sus series con puntilla cultural y política –de La Regenta y La huella del crimen de los 80 a la El ángel de Budapest y el Tarancón de la nueva era–; las revisiones históricas y adaptaciones de género –de La princesa de Éboli a El tiempo entre costuras y El corazón del océano, que siguen en el cajón– y las miniseries que apuestan por lo cinematográfico –Daniel Calparsoro y sus El castigo, La ira y Tormenta–.