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martes, 20 de septiembre de 2011

La sombra de Patty Hewes

SPOILERS de la cuarta temporada de Damages
  
Damages se ha dejado el alma por el camino. Y es que, aunque podemos decir que sigue destacando por ser uno de los dramas legales más jugosos en su particular y contemporánea visión de la justicia (además de contar con el mejor tour de force interpretativo de la televisión), está claro que las temporadas no pasan en balde para Patty Hewes. Tras hacer historia catódica por ser especialmente cruda en mostrar la cara oscura de la ley, y poner patas arriba la vida de su pupila Ellen Parsons durante varias temporadas (y de paso a todos los rancios bufetes procedimentales de la parrilla), Patty Hewes ha pasado a hacerse sombra a sí misma en los últimos diez capítulos. Y no porque la evolución natural de la prota haya sido “reducir” sus niveles de malignidad, pues Damages es todavía impecable en su vertiente de personajes… Basta un vistazo a la cuarta temporada para darse cuenta de que la serie ha acabado pagando el pato del cambio de programación.

Muy felices nos las prometimos cuando DirecTV rescató a Hewes & Associattes por dos temporadas más después de que FX les dejara tirados al borde de la quiebra, pero ya se sabe que lo barato sale caro. Aunque la Damages resucitada ha mantenido a los hermanos Kessler a la cabeza del proyecto y unas condiciones de producción más que decentes (casting y localizaciones, precisamente lo menos rentable del invento), es el cambio de guionistas el principal lastre del regreso de la serie. Y eso que el macguffin criminal de esta nueva entrega no tiene nada que envidiar al caso Frobisher: tras contactar con un antiguo compañero, empleado en la empresa de servicios militares High Star, Ellen convence a Patty para arremeter contra el director de la compañía, Howard Erickson (John Goodman), y su contacto en la CIA, Jay Boorman (Dylan Baker), sospechosos de realizar misiones antiterroristas ilegales.

Y es curioso que con una materia prima como ésta Damages sea incapaz de levantar cabeza; cualquier incondicional de la ficción es enseguida consciente de que el potencial dramático que la hizo grande se ha perdido por el camino. El tratamiento temporal, una de las perlas formales de la serie, ha aprobado por los pelos en esta ocasión: las primeras entregas empleaban el salto temporal como píldoras sugerentes de información; la cuarta se limita a repetir cliffhangers sin sentido, perdiendo sutilidad en la dilatación de la intriga criminal. Y otro tanto para la articulación temporal; la trama principal de Nueva York aleja al espectador de la situada en Afganistán, y hace que el protagonista de ésta, Chris Sánchez (Chris Messina) sea casi prescindible. Ni siquiera la cámara de Glenn y Todd. A. Kessler puede enmendar los estereotipos facilones en que cae el guión: los anillos de compromiso que significan la muerte de David, el rollo Redacted de De Palma para misiones militares, etc.


Pero Damages no vive sólo de la sombra de lo que fue, ni mucho menos… Ni cliffhangers ni piruetas temporales; lo que realmente nos interesa de Damages es la guerra fría (y no tan fría) entre Ellen y Patty. Y es que aunque sean extremos opuestos desde el primer capítulo, no podemos dejar de ver en la joven el reverso de la veterana, igual de ambicioso, igualmente dispuesto a sacrificarlo todo por un caso. Será Ellen la que manipule a Patty para llevar a Erickson a los tribunales en esta ocasión; ambas se encuentran a mitad de camino entre la codicia y la culpa: Ellen en busca del caso que la permita trabajar en solitario, Patty hacia la redención por haber destruido la vida de su hijo. Las dos caras de la misma moneda se separan en el momento en que la joven se niega a convertirse en su despiadada compañera y abandona el caso a cambio de la vida de su amigo… Pero no temáis, que todavía hay mucha sangre por correr entre estas dos.

viernes, 19 de agosto de 2011

Sleepers: Rose Byrne

Sleeper: dícese de aquellas películas dormidas que despiertan una vez llegan a la cartelera, de pequeñas dimensiones, y que se hacen grandes porque el público las recomienda. El Club Silencio aprovecha la coyuntura y dedica una sección a los mejores Sleepers interpretativos de la tele.

Rose Byrne es la protagonista del primer Sleepers de El Club Silencio, dedicados a aquellos actores y actrices seriéfilos infravalorados que tienen un huequecito en mi corazón por méritos propios… Y ella lo es con todas las de la ley. Y es que estoy harto de oírlo: Rose Byrne no es una joven promesa. Rose Byrne es una actriz de tele y cine consagrada, y no porque lleve décadas en el negocio con decenas de proyectos detrás, sino porque lo poco que ha hecho ha sido impecable, con el reconocimiento de la crítica out of mainstream y algún premio gordo que ya quisieran muchas veteranas… Y haberse cepillado cinematográficamente a Brad Pitt también es algo que a muchas les molaría decir. Pues sí, Rose lo ha hecho, envidiosas.

2011 ha sido su año más blockbuster: X-Men: Primera generación, Insidious y La boda de mi mejor amiga. Y aunque gracias a esto podemos verla en portada día sí y día también, Byrne es muy consciente de lo que le debe a la parte menos visible del audiovisual; véase la tele y el cine indie: “me veo más como una actriz con personalidad que como famosa”. Y es que esta australiana de 32 años lleva más de 15 delante de una cámara; en 1994, en plena adolescencia, debutó en Dallas Doll, producida en su país natal, y participó en varios proyectos televisivos (sí, la mitiquísima Los rompecorazones) años antes de protagonizar The Goddess of 1967 (en España La diosa del asfalto), gracias a la que se agenció la Copa Volpi a la mejor actriz de Venecia 2000. Con 21 añitos, que se dice pronto.

Quién le iba a decir a esta pequeña de cuatro hermanos criada en un barrio humilde de Sidney que, además, Lucas la ficharía para Star Wars: El ataque de los clones. Y pese a que posteriormente se ha mantenido a la sombra de actrices como Natalie Portman, Keira Knightley o Diane Kruger, Byrne se ha manifestado siempre afortunada de tener un guión entre manos: “Ser una actriz en activo es increíble, porque el 99 por ciento de los actores está fuera del sistema. Conozco a mucha gente con talento, mejores actores que yo que no han tenido su oportunidad”. Aun así, es innegable que Rose ha sabido aprovechar al máximo sus modestos papeles bajo la tutela de Petersen (Troya), Coppola (María Antonieta) o Boyle (Sunshine). 

Pero más allá de festivales y taquillazos cinéfilos, Rose Byrne debe a Damages una de sus mejores interpretaciones y el respaldo de la crítica en nominaciones varias a Emmy y Globos de Oro; además de nuestro amor incondicional, por supuesto. Y aunque no es su primer proyecto televisivo importante (trabajar en una miniserie de época de la BBC como Casanova es todo un trampolín, y si no que se lo digan a Romola Garai), es Ellen Parsons quien nos permite disfrutar semanalmente de la australiana. Y es que parece que a Rose no le importa lo más mínimo llevar cuatro temporadas a la sombra de Patty Hewes… Sólo una actriz experta y entregada como ella sería capaz de empatarle el pulso interpretativo a la mismísima Glenn Close.

martes, 21 de junio de 2011

Verano con Patty Hewes




Damages es la niña de mis ojos. No es un hito en la historiografía catódica ni mueve masas enloquecidas de fans, pero Glenn Close y Rose Byrne son las responsables de una de las mejores primeras temporadas de los últimos diez años… Ahí lo dejo. No sé qué me hicieron, pero las dos primeras entregas de Damages me ganaron incondicionalmente hasta el final de la serie… o hasta su cancelación, de la que se salvó por los pelos gracias a DirecTV hace menos de un año. Y es que Damages nos deja al borde del ataque de nervios hasta en los rumores de producción… Será por eso que los seguidores incondicionales nos hemos quedado sin uñas hasta la aparición la semana pasada del primer avance de la cuarta temporada, de esperadísimo estreno el próximo 13 de julio. Suenen las alarmas seriéfilas: Patty Hewes y Ellen Parsons están de regreso.

Dicen por ahí, y es verdad, que la tercera temporada de Damages defraudó las expectativas, pero aceptémoslo: las dos primeras son insuperables. Y yo que soy un enamorado irredimible tengo la esperanza de que su regreso en el satélite de DirecTV le devuelva la reputación que ha merecido. Estrenada por FX en 2007, con los productores Glenn y Todd A. Kessler (Los Soprano) a la cabeza, Damages nos conquistó en la complicada tarea de reformular la ficción de abogados, dejando el procedimental de lado y apostando por la intriga criminal como indivisible de la justicia en nuestros días. Puede que los géneros lo tengan muy crudo para convencer a los críticos catódicos, pero hay consenso en que Damages encontró la fórmula perfecta para combinar entretenimiento y calidad en cada uno de sus capítulos… ¿Acaso no es la coartada perfecta para darle una nueva oportunidad?