A los de la AMC les gusta dar que hablar. Y no, esta vez no me refiero a Mad Men. Después de haberse convertido en una de las privadas más odiadas de los últimos meses (véase cancelación de Rubicon, negociaciones con Weiner, espantada de Darabont y premieres rarunas de The Walking Dead), AMC vuelve con ganas de bombazo. Y eso que, por el momento, Hell On Wheels está pasando de lo más desapercibido, ya sea por desconfianza de los medios y el público hacia la cadena teniendo en cuenta lo mal que se han portado con sus productos o por ser uno de los últimos estrenos en aparecer por la parrilla otoñal… La cuestión es que, rencores variados aparte, el western que los padres de las últimas joyas del cable han preparado para el 6 noviembre es una de las promesas de la temporada. Y es que ya hay que ser valiente para toserle al western, y si no que se lo digan a Joe y Tony Gayton, a la cabeza del proyecto. Queramos nosotros o no, Hell on Wheels tiene muy buena pinta.
Años después de la grandísima Deadwood, intocable en esto del far west, y meses antes de la llegada de Gateway, incursión de TNT en el género, Hell on Wheels pretende alegrarle la mañana a los incondicionales con una del oeste en condiciones. Y si no, atentos al argumento; allá por 1860, tras el final de la guerra de Secesión norteamericana, Cullen Bohannan (Anson Mount) se une a la construcción del primer ferrocarril transcontinental con la intención de cargarse al asesino de su mujer. Pero no sólo de venganza vive el vaquero… La nueva de la AMC promete entretenimiento a tiro limpio (más que Deadwood, suficientemente genial en la profundización dramática de la época), pero también indaga en uno de los mitos westerianos más desconocidos; con la expresión hell on wheels (el demonio sobre ruedas) se referían al peligroso campamento que levantó el tren de Union Pacific. Y después de esto, decidme que la AMC no se está currando una nueva oportunidad.
Años después de la grandísima Deadwood, intocable en esto del far west, y meses antes de la llegada de Gateway, incursión de TNT en el género, Hell on Wheels pretende alegrarle la mañana a los incondicionales con una del oeste en condiciones. Y si no, atentos al argumento; allá por 1860, tras el final de la guerra de Secesión norteamericana, Cullen Bohannan (Anson Mount) se une a la construcción del primer ferrocarril transcontinental con la intención de cargarse al asesino de su mujer. Pero no sólo de venganza vive el vaquero… La nueva de la AMC promete entretenimiento a tiro limpio (más que Deadwood, suficientemente genial en la profundización dramática de la época), pero también indaga en uno de los mitos westerianos más desconocidos; con la expresión hell on wheels (el demonio sobre ruedas) se referían al peligroso campamento que levantó el tren de Union Pacific. Y después de esto, decidme que la AMC no se está currando una nueva oportunidad.


