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lunes, 10 de octubre de 2011

¿Qué hay que saber sobre Hell on Wheels?


A los de la AMC les gusta dar que hablar. Y no, esta vez no me refiero a Mad Men. Después de haberse convertido en una de las privadas más odiadas de los últimos meses (véase cancelación de Rubicon, negociaciones con Weiner, espantada de Darabont y premieres rarunas de The Walking Dead), AMC vuelve con ganas de bombazo. Y eso que, por el momento, Hell On Wheels está pasando de lo más desapercibido, ya sea por desconfianza de los medios y el público hacia la cadena teniendo en cuenta lo mal que se han portado con sus productos o por ser uno de los últimos estrenos en aparecer por la parrilla otoñal… La cuestión es que, rencores variados aparte, el western que los padres de las últimas joyas del cable han preparado para el 6 noviembre es una de las promesas de la temporada. Y es que ya hay que ser valiente para toserle al western, y si no que se lo digan a Joe y Tony Gayton, a la cabeza del proyecto. Queramos nosotros o no, Hell on Wheels tiene muy buena pinta.

Años después de la grandísima Deadwood, intocable en esto del far west, y meses antes de la llegada de Gateway, incursión de TNT en el género, Hell on Wheels pretende alegrarle la mañana a los incondicionales con una del oeste en condiciones. Y si no, atentos al argumento; allá por 1860, tras el final de la guerra de Secesión norteamericana, Cullen Bohannan (Anson Mount) se une a la construcción del primer ferrocarril transcontinental con la intención de cargarse al asesino de su mujer. Pero no sólo de venganza vive el vaquero… La nueva de la AMC promete entretenimiento a tiro limpio (más que Deadwood, suficientemente genial en la profundización dramática de la época), pero también indaga en uno de los mitos westerianos más desconocidos; con la expresión hell on wheels (el demonio sobre ruedas) se referían al peligroso campamento que levantó el tren de Union Pacific. Y después de esto, decidme que la AMC no se está currando una nueva oportunidad.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

De regresos y ansiedades otoñales

Los nuevos capítulos de Sons of Anarchy inaguraron anoche la temporada otoñal como señora mayor que irrumpe en El Corte Inglés el primer día de rebajas… Ver a los niños en su operación vuelta al cole es enternecedor, pero no negaréis lo emocionante de ser freak televisivo cuando se acercan las últimas noches de verano en que hay que sacar la rebeca del armario. Y es que el septiembre recién estrenado mola simplemente por el retorno a la parrilla estadounidense de The Good Wife y Fringe (que quedan fuera del repaso por merecer un post propio como las premiere estrella del inicio de la season)… Pero a la espera de los espectaculares estrenos posvacacionales y las reincorporaciones navideñas de mitad de temporada, El Club Silencio apuesta por otros regresos otoñales con mucha tela que cortar.


Boardwalk Empire y demás HBO

Ver cómo Steve Buscemi es apuñalado por la espalda por sus amigos mafiosos del paseo marítimo es uno de los principales reclamos de la nueva temporada catódica. Tras un estreno que, in my opinion, no cumplió las expectativas de un piloto dirigido por Martin Scorsese, Boardwalk Empire acabó conquistándonos en el camino a la redención de Nucky Thompson. La premiere de Boardwalk Empire, programada para el 25 de septiembre, es el pistoletazo de salida para los regresos de la HBO: How to make it in America, casi olvidada por su demorada vuelta, Hung (ambas el 2 de octubre), y Bored to death (10 de octubre).


The Walking Dead

Los zombies de la AMC se hacen de rogar sea la temporada que sea. La primera entrega de The Walking Dead sorprendió por seis capítulos que supieron a poco y dejaron la temporada, ya de por sí mediocre e irregular, a falta de un cierre coherente con trama y personajes. La premiere de la segunda temporada, programada para el 16 de octubre, no sólo se enfrenta a un cambio de equipo de guionistas y la ausencia de Frank Darabont; la cadena de Mad Men nos la vuelve a jugar emitiendo un capítulo doble de The Walking Dead que no será continuado hasta febrero. Tanto suspense a costa de la lógica interna de la propia ficción, la enésima cagada de la AMC.


The Vampire Diaries y la CW

Los de Mystic Falls no serán los pioneros, ni en chupar sangre ni en enseñar carnaza, pero parece que le están comiendo terreno vampiro a Sookie y compañía. Aunque The Vampire Diaries, que vuelve de vacaciones el 15 de septiembre, fue juzgada en sus comienzos por atraer la mitología vampírica a la órbita teen de la CW (los descendientes de Drácula son muy de la alta cultura), su segunda temporada convenció a los no tan adolescentes en su perfecta mezcla entre la soap-opera y la atmósfera trágica-terrorífica. CW recupera para otoño 90210 y la quinta temporada de Gossip Girl (13 y 26 de septiembre). 


Procedimentales, comedias y gente pesada

Unos más que otros, pero los que vemos la tele somos gente de costumbres… Unos son de sitcoms (Modern family y The Middle para el 21 de septiembre, Parks & Recreations y The Office para el 22), otros de médicos (Anatomía de Grey regresa el 22 de septiembre y House el 3 de octubre), y otros de policías (Castle vuelve el 19 de septiembre, Body of Proof el 20 y Bones el 3 de noviembre). Y luego los hay de otra pasta; los que siguen viendo Glee. Los de McKinley han pasado de ser los más entrañables del instituto a querer ser los más cool, aunque para eso ya tengamos a Avril Lavigne. Rachel y los demás del coro vuelven el 20 de septiembre a la FOX para no defraudar expectativas. 


Downton Abbey y Misfits

Parece que las ficciones inglesas son las hermanas feas de la familia… Suelen faltar en casi todos los calendarios seriéfilos, y eso que acaban siendo las más agradecidas; mucho más recién finalizado un curso con matrículas de honor como The Crimson Petal and The White, The Shadow Line (ambas miniseries concluidas), Silk (prevista para comienzos del próximo año) y The Hour (para la que aun hay que esperar muchos meses). Los regresos otoñales más esperados: Downton Abbey (18 de septiembre), que asume nuevos retos en lo que parece una temporada mucho más desafiante y dramática, y Misfits (11 de noviembre), que afronta en la tercera temporada la ausencia de Robert Seehan en el personaje de Nathan.

viernes, 26 de agosto de 2011

Fringe y The Good Wife; más y mejor

Fringe y The Good Wife son mi debilidad. Y aunque a veces me ciegue mi amor incondicional hacia determinados productos televisivos (vaya por delante que fui fan de Cinco en familia y Motivos personales), me congratulo en mi buen criterio cuando se me ponen los pelos de punta con Olivia Dunham y Alicia Florrick. Y es que ambas tienen en común más de lo que parece, y no hablo sólo de provocar ataques de freakismo extremo ante su regreso otoñal. Además de tener un planteamiento sencillo pero muy novedoso, un desarrollo lento y muy sólido, y dar el pelotazo argumental y formal en sus respectivas últimas temporadas, son las series con la defensa más potente y efectiva entre su nicho de audiencia y las más aclamadas por la crítica televisiva durante el pasado año. Y la cosa no queda ahí: Fringe y The Good Wife son la vanguardia catódica actual y marcan el paso de la nueva ficción televisiva. No me diréis que no tengo visión de futuro…

Si hay una excusa perfecta para afrontar de buena gana el final del verano es saber qué coño ha sido de Peter Bishop. La tercera entrega de Fringe fue su consagración como paradigma contemporáneo de la ciencia-ficción televisiva, y regresa a la parrilla de Fox el 23 de septiembre en una de las premiere estrella de la temporada. Aunque no podemos negar los antecedentes que llevan a ella (desde Expediente X a Lost pasando por Alias), y teniendo en cuenta que la sombra de J. J. Abrams es alargada, sí podemos afirmar que la serie ha logrado sacudirse el sambenito de artefacto vacío a base de solidez en el desarrollo de tramas y en la coherencia de personajes. Fringe no se sube al carro del apocalipsis terrorista; exprime las convenciones de lo paranormal para actualizar lo que sabemos de destino, identidad y amor. Una tragedia que ya les gustaría a los griegos, vamos.



Decir que un procedimental de abogados se ha convertido en La red social de la tele parece de coña, pero los que la hemos visto en pañales podemos dar fe de su estirón de infarto. La segunda temporada de The Good Wife fue el baile de fin de curso de Alicia Florrick; la esposa del fiscal nos hizo ojitos en los primeros capítulos hasta conseguir que la animáramos a echar una canita al aire con su jefe. El drama legal del matrimonio King, con su sincero y adictivo tono de soap-opera por delante, ha revolucionado el tribunal mostrando las horas más bajas de la justicia y la política yanqui, con mucha Blackberry y mucho Facebook de fondo. El 25 de septiembre The Good Wife salta a los domingos de la CBS; queremos más carnaza, y mejor… sobre todo después de haber visto a la susodicha en lencería.

martes, 21 de junio de 2011

Verano con Patty Hewes




Damages es la niña de mis ojos. No es un hito en la historiografía catódica ni mueve masas enloquecidas de fans, pero Glenn Close y Rose Byrne son las responsables de una de las mejores primeras temporadas de los últimos diez años… Ahí lo dejo. No sé qué me hicieron, pero las dos primeras entregas de Damages me ganaron incondicionalmente hasta el final de la serie… o hasta su cancelación, de la que se salvó por los pelos gracias a DirecTV hace menos de un año. Y es que Damages nos deja al borde del ataque de nervios hasta en los rumores de producción… Será por eso que los seguidores incondicionales nos hemos quedado sin uñas hasta la aparición la semana pasada del primer avance de la cuarta temporada, de esperadísimo estreno el próximo 13 de julio. Suenen las alarmas seriéfilas: Patty Hewes y Ellen Parsons están de regreso.

Dicen por ahí, y es verdad, que la tercera temporada de Damages defraudó las expectativas, pero aceptémoslo: las dos primeras son insuperables. Y yo que soy un enamorado irredimible tengo la esperanza de que su regreso en el satélite de DirecTV le devuelva la reputación que ha merecido. Estrenada por FX en 2007, con los productores Glenn y Todd A. Kessler (Los Soprano) a la cabeza, Damages nos conquistó en la complicada tarea de reformular la ficción de abogados, dejando el procedimental de lado y apostando por la intriga criminal como indivisible de la justicia en nuestros días. Puede que los géneros lo tengan muy crudo para convencer a los críticos catódicos, pero hay consenso en que Damages encontró la fórmula perfecta para combinar entretenimiento y calidad en cada uno de sus capítulos… ¿Acaso no es la coartada perfecta para darle una nueva oportunidad?

viernes, 27 de mayo de 2011

Sangre fresca, fresca...



No hay duda respecto a que los de True Blood han sido los mejores generando expectativa desde su primera temporada… Y es que los que somos fieles a Bon Temps esperamos como agua de mayo que la HBO lance los trailers y carteles publicitarios a finales de mes… Y no se han hecho esperar; el bombardeo promocional de la serie dio comienzo hace un par de semanas. Lo malo de esta campaña previa es que deja tan alto el listón que, al final, el trabajo de Alan Ball durante un año entero… ni fu ni fa. O al menos algo así ocurrió con la última temporada… En septiembre de 2008 la HBO estrenó True Blood, del creador de A dos metros bajo tierra, basada en la saga literaria fantástica de Charlaine Harris. La sorpresa fue que su atmósfera vampírica y de terror, el principal atractivo de la ficción, no era más que una coartada argumental para hablar de las drogas, la marginalidad o el racismo… La primera temporada, además de suponer un revulsivo genial para los géneros catódicos, se convirtió en un emblema de calidad y entretenimiento en el panorama televisivo actual. 


Y es que True Blood es de las pocas que te deja con la boca abierta mientras cuenta mucho de nosotros mismos. Sin embargo, la serie ha ido perdiendo fuelle temporada a temporada; pese a haber refrescado con líneas de continuidad rompedoras, como la estirpe real de vampiros y la alianza con los hombres lobo, son los protagonistas los que impiden que los vampiros nos pongan tanto como en la primera entrega… Donde Sookie antes era graciosa, ahora es excéntrica; donde Bill era tierno, ahora es demasiado intenso… Y es que ya se sabe que cuando los secundarios llevan el peso a sus espaldas, es el espectador el que acaba soportando la carga... La cuarta temporada es la nueva oportunidad para reflotar True Blood (Alan, I trust you), la que ha sido una de las series más transgresoras de los últimos años; la separación de Bill y Sookie, su acercamiento a Eric y el descubrimiento de su poder como hada dará mucho que hablar en los próximos capítulos… Y ya veremos si para bien o para mal. La prueba de fuego…, el 26 de junio.

miércoles, 11 de mayo de 2011

¿Te gustan los perros? Wilfred llega en junio



Falling Skies, Terra Nova, Alcatraz… Parece que la próximas temporadas están marcadas por estrenos espectaculares. Y también parece que si no hay un gran nombre detrás (Spielberg y Abrams legitiman tanto redoble de tambores) o inversiones mastodónticas de por medio (esto ya no tanto), las nuevas ficciones televisivas lo tienen más complicado. Hay que tener mucha suerte para que te toque una campaña previa al estreno que cuente con previews diarios o semanales (véase Juego de Tronos), y eso que la publicidad “preventiva” de una serie es un valor seguro para unas buenas cifras de acogida. Y Wilfred es de las desafortunadas; desde que a principios de marzo se lanzaran los teasers de esta nueva comedia de la FX, la división de pago de la Fox que se nos ha metido en el bolsillo con Damages y Sons of Anarchy, poco o nada hemos vuelto a saber de ella.

Producida por David Zuckerman (Padre de familia y American Dad) y protagonizada por Elijah Wood, avales indudables de esta ficción un tanto arriesgada, Wifred da una vuelta de tuerca a la comedia norteamericana inspirándose en el Michel Gondry más bizarro. Cuando parece que Ryan ha terminado de planear su suicidio, la preciosa Kristen hace su aparición en el barrio. El único problema: Ryan ve a su perro Wilfred como si fuera un humano (en el pelaje de Jason Gaan, también el Wilfred del original australiano en que se basa). Cuando empezábamos a asustarnos por la ausencia de buena nueva, la web de la serie anuncia que hay que esperar poco más de un mes para limpiarnos las babas del chucho de la FX. Que los amantes de los perros reserven la noche del 23 de junio: llega Wilfred.